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2 Ago 2012

EXPERIMENTOS PSICOSOCIALES – Nº2: La obediencia a la autoridad (Milgram, 1961)

El siguiente experimento de Sociología-psicológica o Psicología Social que presentamos trata sobre “la obediencia a la autoridad”. Fue realizado por Stanley Milgram (psicólogo de la Universidad de Yale) a partir de julio del año 1961.

La inspiración o influencia que recibió el autor para llevar a cabo este experimento puede venir de autores como Muzafer Sherif y Solomon Asch (el autor que presentamos en el anterior artículo) o de los estudios de Adorno sobre Personalidad Autoritaria, los de Erich Fromm sobre el autoritarismo o los de Hannah Arendt sobre el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann. De hecho, el propio autor señala que ésta era una de sus principales motivaciones, intentar comprender si el holocausto y todo lo que rodeó al nazismo fue algo propio de esas personas en particular o si cualquiera de nosotros podría haber hecho algo parecido.

Se citó a los participantes a través de varios anuncios publicados en un periódico de la ciudad de New Haven, en el estado de Connecticut. En ellos se pedía colaboración para llevar a cabo un experimento sobre el aprendizaje, de este modo los participantes no sabían que el experimento, en realidad, trataba sobre la obediencia o el sometimiento a la autoridad. Los participantes tenían entre 20 y 50 años, con diferentes grados de estatus socio-educativo.

A continuación, se representa cómo se ponía en marcha el experimento en sí. Participaban tres personas, el investigador y el cómplice, por un lado, y el sujeto crítico, por otro. Se les reunía en una sala y se pedía al cómplice y al sujeto crítico que extrajeran un papel que determinaría su rol. En ambos papeles ponía “maestro”, pero el sujeto crítico no lo sabía, así que siempre ejercía de maestro. Por ende, el cómplice siempre actuaba de “alumno”. Al maestro se le daba una tabla con 40 pares de palabras (Ilustración 1) y al alumno se le ataba a una silla que supuestamente proporcionaba descargas eléctricas de diferente magnitud, colocándole electrodos con un gel para que las descargas no quemaran su piel. El maestro debía leer una sola vez los 40 pares de palabras y el alumno debía memorizarlas. Una vez hecho esto, el maestro empezaba a leer solo la primera palabra de cada par y daba al alumno 4 posibles respuestas, entre las cuales el alumno debía elegir la correcta. Si fallaba, se le empezaba dando una descarga de 15 voltios y aumentaba progresivamente con cada fallo (de 15 en 15V) hasta alcanzar los 450V. Mientras tanto, el investigador supervisaba y guiaba al maestro en todo momento. Antes de empezar se les había proporcionado a ambos una descarga real de 45V para que el maestro tuviera una idea sobre el dolor que podía infligir al alumno.

La línea que se ve en la “Ilustración 2” es un cristal de vidrio, el maestro no ve en ningún momento al alumno, solo le escucha. En el cuadro de mandos hay varios grupos de interruptores con una etiqueta según la intensidad:

  • Descarga ligera (de 15 a 60 voltios)
  • Descarga moderada (75 a 120)
  • Descarga fuerte (135 a 180)
  • Descarga muy fuerte (195 a 240)
  • Descarga intensa (255 a 300)
  • Descarga extremadamente intensa (315 a 360)
  • Peligro: Descarga severa (375 a 420)

Como ya se ha podido entender, las descargas no eran reales y las expresiones y gritos de dolor eran unas grabaciones realizadas con anterioridad. Si en algún momento el maestro dudaba o se negaba a seguir, el investigador le instaba con frases tales como “continúe, por favor”, “es absolutamente esencial que usted continúe” o “no tiene opción, debe continuar”. Si tras estas frases el maestro seguía negándose, el experimento se detenía.

Previo a la puesta en marcha del experimento, se realizaron una serie de encuestas a personas, entre las que se incluían psiquiatras, para conocer su opinión sobre cuántas personas obedecerían al experimentador. Los resultados de dicha encuesta determinaron que sólo un 1 o 2% llegarían a infligir las máximas descargas y que dicho comportamiento (en el caso de darse) podría determinarse como patológico.

La finalidad principal de este experimento era determinar cuántas personas estarían dispuestas a infligir la máxima descarga sobre personas inocentes, a las cuales nunca habían conocido antes y de las que no habían recibido ningún tipo de daño ni perjuicio con anterioridad.

RESULTADOS

– Los resultados que obtuvo Milgram fueron tan sorprendentes como desalentadores. Solamente el 35% de los sujetos críticos desobedeció al investigador y se negó a continuar con el experimento hasta el final, incluso cuando ya no oían los gritos de dolor del alumno, pudiendo entender que éste había perdido el conocimiento. Se debe señalar que en la gran mayoría de los participantes se podía observar un gran estrés o incomodidad, sobre todo, llegados a los puntos finales.

– En posteriores variaciones del experimento se pudo ver cómo, cuando la cercanía física del maestro y el alumno aumentaban (le podía ver o incluso sostener su mano), los porcentajes de desobediencia aumentaban hasta un 60 y un 70% respectivamente.

– Ninguno de los sujetos críticos que optaron por desobedecer al investigador y parar el experimento pidieron que esas sesiones dejaran de realizarse en un futuro y ninguno, tampoco, acudió al otro cuarto donde se suponía que estaba la “victima” a comprobar su estado sin antes pedir permiso al investigador.

POSIBLES EXPLICACIONES

Según Milgram, estas conductas se pueden explicar a través de:

  • La “deshumanización” del otro, es decir, dejar de considerar al otro como un ente humano, para así poder obviar sus propias normas éticas o la moral societaria.
  • La sumisión ante la autoridad puede explicar estas conductas a través de la derivación de nuestra responsabilidad moral o ética hacia la autoridad (en este caso el investigador).
  • La pérdida de referencia ante la absorción en los aspectos técnicos del experimento.
  • “La teoría del conformismo” donde cuando el individuo no tiene la habilidad ni el conocimiento para tomar decisiones, sobre todo en situaciones críticas, deriva éstas hacia el grupo o la jerarquía.
  • “La teoría de la cosificación”. Es la esencia de la obediencia. El individuo se mira  a sí mismo como un instrumento que realiza los deseos de otra persona y por lo tanto no se considera responsable de sus actos.

CONCLUSIONES

En nuestras sociedades podemos observar distintos grados de obediencia a la autoridad, aunque es cierto que la “obediencia ciega” no es nada habitual, pero sí se da, o se ha dado, en momentos concretos de la historia. Este experimento (o experimentos) que llevó a cabo S. Milgram nos puede ayudar a entender fenómenos como el de las sectas o, incluso, yendo más lejos, el fascismo o el nazismo que vivimos en el S.XX.

Video 1. Experimento de la obediencia a la autoridad de Milgram

“Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio.”

Stanley Milgram. The Perils of Obedience (Los peligros de la obediencia. 1974)

“La psicología social de nuestro siglo nos revela una lección fundamental: no pocas veces no es tanto el tipo de persona que es un hombre en concreto, cuanto más bien el tipo de situación en el que se encuentra, el que determina cómo va a actuar.”

Stanley Milgram.

Fuentes:
  • GARRIDO, Alicia y ÁLVARO, José Luis (2005). Psicología Social. Perspectivas Psicológicas y Sociológicas. Interamerican Journal of Psychology, año/vol. 39, número 001 (Sociedad Interamericana de Psicología). Austin, Latinoamericanistas.
  • MILGRAM, Stanley (1974) . Obedience to Authority: An Experimental View. Harper & Row, Publishers Inc.
Imágenes e ilustraciones:

 

10 Respuestas

  1. Juan Palomo

    Me parece sorprendente cómo, actos que jamás realizaríamos, bajo el manto de la autoridad los llevamos a cabo. Por ello, siempre he considerado oportuno y necesario cuestionarnos la autoridad y analizarla desde una perspectiva crítica, para no perder nunca nuestra referencia moral individual.

  2. Pingback : Nº2 Experimento psicosocial – La obediencia a la autoridad (Milgram, 1961) « Sociólogos Plebeyos

  3. Carlos F

    Vaya, el vídeo de youtube ya no esta disponible debido a una reclamación de copyright de no se que… viva el conocimiento libre! (ironía).

    Saludos y muchas gracias por estos artículos.

  4. Begoña Martinez

    Esto es un claro ejemplo de cómo responderían las grandes masas por ignorancia , esto deja claro que solamente en nuestra sociedad hay pocas personas inteligentes que no se dejan llevar por lo que los demás dicen o por lo que les manden , hay mucho que decir respecto a esto.

  5. Reflexión

    Enhorabuena por esta serie de interesante reportajes sobre conducta social aprendida.
    En este caso, es una pena que el video original de Stanley Milgram no este ya en la red, y que por ello lo hayáis sustituido por esta recreación. Podéis poner este enlace que es bastante mejor.

    Por otro lado, creo que falta un estudio que relacione el incremento de todos estos paradigmas de obediencia con el generación de la Revolución Industrial y con ella, de la institucionalidad autoritaria ejercida desde el Estado-Nación. En donde se va configurando una contraprestación económica por seguir los dictados del de arriba.

  6. Elena

    Soy estudiante de 4 de psicología y estoy buscando material para realizar una práctica para la asignatura “Psicología de los Grupos” sobre obediencia. Sorprendente el material que hay y como el ser humano se deja llevar por la autoridad. Me gustaría ver detallado el método en que consiste con uniforme y sin uniforme.

    Gracias.

    Un saludo,

    Elena

    1. Estimada Elena,

      Si busca material al respecto, quizá uno de los mayores experimentalistas en psicología social sea Elliot Aronson, en cuyo libro “El animal social” glosa un montón de estudios en esa línea. Pero lo interesante de Aronson es que en el año 2000, saliendo del laboratorio, publicó “Nobody left to hate: Teaching Compassion after Columbine”, tratando de comprender a los “spray murders” de Littleton, los estudiantes Harris y Klebold, no a través del laboratorio, sino reconstruyendo sus trayectorias como víctimas de mobbing que organizaron una venganza contra sus compañeros de Columbine. Es decir, que además de los experimentos, los propios psicólogos sociales recomiendan analizar sucesos “históricos”, a posteriori, para comprender la conducta de la gente, como, en este caso, la violencia asesina. El propio Aronson indica que este tipo de sucesos no se pueden estudiar en laboratorio, pero que los psicólogos sociales podemos explicarlos a posteriori.

      Otro de los grandes experimentos psicosociales de la historia es el que llevó a cabo la profesora Jane Elliot sobre discriminación a raíz de la muerte de Martin Luther King, y está relacionado con la obediencia pues separa a sus alumnos en dos grupos, uno superior sobre el otro en función del color de sus ojos, y ambos grupos deben de obedecer a la profesora asumiendo su nuevo rol dentro de la clase. Si le interesa, puede encontrar más información en el siguiente enlace: http://blog.isdfundacion.org/2012/09/09/experimentos-psicosociales-n%C2%BA3-una-clase-dividida-jane-elliot-1968/

      Un saludo y suerte en su práctica! Si lo desea puede enviarnos el trabajo una vez terminado pues seguro que es muy interesante.

  7. Pingback : Más sobre la banalidad del mal | Historia del Mundo Contemporáneo

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