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28 jul 2014

Bring back our girls: El Boko Haram o el hashtag del año

 

“Tengo a vuestras hijas secuestradas, las venderé en el mercado, tal como quiere Dios”[1] (Shekau)

Así responde Shekau, un líder del movimiento terrorista nigeriano Boko Haram, a la afluencia de hashtag que desde mayo de este año han inundado las redes sociales pidiendo la liberación de las más de doscientas niñas secuestradas el catorce de abril de 2014[2]. Poco después salió el tuit que se convirtió en viral. “Rezamos por las niñas nigerianas y sus familias. Es hora de que nuestras chicas vuelvan” diría Michelle Obama mientras posaba en la foto con el folio en blanco donde se lee “Bring back our girls”, algo así como “devolved a nuestras chicas”, “devolved a nuestras muchachas”. Ese mismo día se retuiteó en torno a treinta y ocho mil veces, generando lo que muchos medios conocen como el tuit viral.

Con toda seguridad, antes de conocer la noticia del secuestro de Boko Haram, se conocería el tuit de la Michelle Obama. Es decir, hubo miles, por no decir millones, de personas que conocieron la noticia del secuestro de las más de doscientas niñas por medio de un comentario que un desconocido retuiteó de la cuenta de la primera dama de Estados Unidos. Cabría preguntarse qué fue noticia, si el secuestro de doscientas niñas de un país del África subsahariana, o si la primera dama de Estados Unidos,  que no solo se acercaba al pueblo llano empleando Twitter, sino que además tomaba partido personal y político tal como lo haría cualquier otro ciudadano. Desde luego, cuando se navega por Internet en medios nacionales e internacionales, y se indaga sobre este acto, podemos decir que en todos los artículos donde se trata la noticia aparece, por lo menos, la foto de Michelle Obama con el correspondiente hashtag. Reiteramos la pregunta retórica, ¿es noticia el secuestro, o es noticia Michelle?

¿A quién le llama la atención que un movimiento terrorista del África subsahariana haya cometido atrocidades contra otros seres humanos? ¿A quién le llama hoy la atención el fundamentalismo que hace y dice cosas que nos parecen auténticas atrocidades, cosas que no pueden decirse?

Sin embargo, dejando fuera las teorías de la conspiración, cuando Michelle Obama lo comenta en Twitter, todo cambia: el quasi desconocido movimiento Boko Haram, pasa a ser trending topic y a tener un espacio destacado en las ediciones, al menos digitales, de los diarios más importantes y destacables.

Vamos a analizar un pequeño estado de la cuestión. Boko Haram es otro movimiento armado dentro del fundamentalismo islámico que opera en el norte de Nigeria. Quieren lo que nos es de sobra conocido: instaurar un “Estado islámico” en su región o, como dicen los alemanes, un “Estado de Dios” (un Gottstadt) en donde imperen las leyes más conservadoras y fundamentales de la tradición islámica.

Shekau (centro) y parte del grupo Boko Haram

Cuando se estudian casos como este en especialidades como Historia actual o Politología, estas circunstancias de bandas armadas, grupos paramilitares, terroristas o simples grupos de presión violenta con el objeto de ejercer su poder ante los poderes públicos, se dan en regiones que están cerca del Estado Fallido. En líneas generales, el conjunto sociopolítico que engloba el África subsahariana tiene un índice de desarrollo humano, según el PNUD (Proyecto de las Naciones Unidas para el Desarrollo), que combina los datos de esperanza de vida, educación y PIB del conjunto de los veintidós países que conforman la región del 0,5. El Índice de Desarrollo Humano es un cálculo que realizó un historiador especializado en economía, Nicholas Crafts, que, combinando las variables arriba citadas, intentaba esclarecer en una tabla las diferencias de desarrollo entre las regiones. Sin profundizar en el tema, y para establecer la explicación con una mirada, a modo de ejemplo decir que los países que entendemos más desarrollados del mundo, Estados Unidos y Canadá, tienen un IDH cercano al 1[3] .

Nigeria entra entonces en nuestra tabla y podemos catalogarlo como uno de esos países donde la tasa de paro entre la población activa[4] es extraordinariamente elevada, cebándose especialmente con los jóvenes. A esto hay que añadirle la variable de la juventud de la población. Mientras la esperanza de vida media de los países occidentales ronda los ochenta años, acortándose la diferencia entre los hombres y las mujeres[5], en los países subsaharianos esta media se reduce a la mitad, situando esta esperanza en torno a cuarenta años. Por lo tanto, si hablamos de una población joven, y el paro juvenil supera con creces el sesenta por ciento, la tasa de desempleo en estos países impera sobre la mayoría absoluta de la población.

¿Cómo encaja esto en nuestro contexto? Siguiendo con Avilés, encontramos:

El problema es que la relación entre guerra y pobreza es un auténtico círculo vicioso, porque la guerra produce pobreza y la pobreza produce guerra (Avilés, 2013).

Así lo explicarará Collier en El Club de la miseria. Collier demuestra cómo la pobreza, por delante de autoritarismos políticos, corrupciones o factores climáticos adversos, es el principal factor para el estallido de conflictos sociales. Una sociedad que no tiene nada, literalmente no tiene nada que perder. Un joven verá en la guerrilla una manera de ganarse la vida dentro de unos contextos sociopolíticos donde el Estado es incapaz de ejercer su autoridad, y cuando un Estado, basado esencialmente en la confianza que los ciudadanos tengan hacia sus instituciones, no goza de esta confianza, no será capaz de mantener el contrato social[7], generándose lo que podemos llamar Estado fallido.

Cuando nos referemimos a estos temas, el ejemplo de Estado fallido más ejemplarizante es el de Somalia. El que para muchos es el país más pobre del mundo (aunque parece indudablemente el más pobre de África) es además un ente político en donde el Estado es oficialmente incapaz de mantener el Estado de cosas y el orden y la ley se rige e impera por la fuerza, como ya pasaría en otros tiempos cuando imperó, por ejemplo, el feudalismo más puro en la plena edad media[8]. La prueba inequívoca de que una administración tiene el apego de sus ciudadanos es que estos aceptan al Estado como el único garante del monopolio de la violencia legítima. Evidentemente, en Nigeria el monopolio legítimo de la violencia está repartido en más de un ente[9].

De esta manera podemos introducir al grupo armado Boko Haram en la realidad política de un país como Nigeria. Un grupo que con toda seguridad ha salido de una sociedad que no dista mucho de las características citadas anteriormente y que ha visto en el fundamentalismo una salida para la situación personal y de sus familias.

Si Collier demuestra que la pobreza genera conflicto, la Historia también nos demuestra que, si introducimos esta pobreza en un contexto del siglo XXI, además de conflicto, genera fundamentalismo. El fundamentalismo ofrece una solución fácil a un problema complejo, y además, podemos decir que este movimiento tiene sus bases en el entorno cultural (en género extenso) en el que se desarrolla. Bien por defecto o por exceso, estos movimientos intentarán solucionar un problema que se ha dejado pasar durante años, décadas o generaciones.

El fundamentalismo occidental de la primera mitad de siglo XX fue casi exclusivamente político (con la clara excepción del fascismo español), e intentó solucionar los problemas sociales que había generado la Gran Guerra y las crisis capitalistas. Es con todo innegable que los autoritarismos alemán, ruso o italiano tuvieron un componente puramente político porque era la política la realidad social del momento. Con un estilo u otro, un ciudadano europeo sabía que esta, la política, era el factor fundamental para garantizar el mantenimiento de la sociedad. No es baladí que el siglo XX sea un siglo político.

Sin embargo, en estos estados quasi fallidos, la política no es un eje central. Es más, la política se entendería como algo importado. Buena parte del África subsahariana actual es fruto de un estilo y componente político fruto de la colonización y posterior retirada de unas potencias europeas que, tras los procesos de descolonización de los años cincuenta, sesenta y setenta, solucionaron los conflictos generados de esta retirada estableciendo criterios políticos europeos, sin tener en cuenta la realidad sociopolítica del territorio colonizado. Huelga decir, que cuando se sentaron con escudara y cartabón a rediseñar el mapa africano, lo hicieron para evitar conflictos entre ellos, entre los europeos, y no entre los habitantes nativos de la zona. No es tampoco baladí que un subsahariano vea la política occidental como el principio de todos sus males, bien por intervención directa (generalmente de multinacionales con sedes en los grandes países que se aprovechan de estos vericuetos para explotar recursos y personas) o bien por ver que los gobiernos locales, reyes de la corruptela, y en ocasiones protagonistas de flagrantes delitos de lesa humanidad, ejercen su poder empleando un sistema político puramente occidental.

Mientras el fundamentalismo occidental fue casi exclusivamente político, relegando la religión a un segundo plano, o incluso eliminándola del sistema por considerarla parte importante de los males sociales y políticos, en los lugares donde la política se percibe como el problema, la religión se presenta como la solución a este mal.

Atendiendo a esto, contextualizamos que, el 14 de abril de 2014 (según fechan los medios) el grupo Boko Haram secuestra a más de doscientas niñas en un colegio en el norte de Nigeria. Menos de un mes después, la primera dama de Estados Unidos publica un hashtag encabezando un movimiento viral por las redes sociales, al que se suman políticos, artistas y gente de a pie, pidiendo la liberación de estas niñas. Una noticia, que con toda seguridad habría ocupado un escaso cuarto de página de los diarios, pasa a primera plana por la intervención de una personalidad reconocida mundialmente.

La actriz Salma Hayek se hace eco, como otros muchos personajes públicos, del movimiento de Twitter

Preguntándonos lo mismo que al principio: ¿fue noticia el secuestro o fue noticia que Michelle Obama usara las redes sociales? ¿No sería más fácil, ya que comparte almohada con el jefe de Estado más reconocido socialmente por el mundo, que instara a su marido a rescatar a las niñas desaparecidas? Parece que eso no cabe en el ideario, y prefiere utilizar las redes del común de los mortales pidiendo la liberación de our girls, nuestras chicas, unsere Mädchen en alemán. Repentinamente las más de doscientas muchachas son “nuestras muchachas”, alimentando el apego y la necesidad de crear un spot publicitario muy tierno, con sucesión de imágenes y música intentando ablandar el corazón de las gentes y hacer que esas muchachas sean las muchachas del mundo entero.

Después de tres meses de movimiento mediático, parece que nuestras muchachas no solo siguen en paradero desconocido, sino que van a ser vendidas porque así lo exige Dios en su ley divina y fundamental.

Sin embargo, de nuevo impera el estilo diplomático occidental, de nuevo está el primer mundo empleando la escuadra y el cartabón para evitar problemas con sus vecinos obviando la realidad del mundo colonizado. Con toda seguridad, si se hiciera una base de datos con el número de muertes por la religión (lo único que ha matado a más gente que el nacionalismo) y con el número de mujeres secuestradas, vejadas, mutiladas, asesinadas o esclavizadas, llenaríamos varios miles de megas de archivos informáticos (o varios cuadernos de registro). Las redes sociales están tan repletas de información, a tal grado que están condenadas a extinguirse por haber colapsado sus propios algoritmos, que es imposible ver una noticia importante aunque la busques[10].  Pero si una personalidad como Michelle Obama se acuerda de doscientas niñas nigerianas, medio mundo se acuerda de ellas y las redes vuelven a dinamizarse. Hasta que se paran, y todo vuelve a la normalidad.

Y la normalidad significa no mirar a estos contextos sociopolíticos. Significa abandonar la lucha por la defensa de la mujer, y significa pensar que los problemas sociales del mundo se solucionan con un hastag.

David Cameron, se suma al hashtag

Mientras, el líder de Boko Haram tiene el suyo propio: “Tengo secuestradas a vuestras hijas y las venderé en el mercado. Así lo quiere Dios”, del que podemos sonsacar que no le importa demasiado lo que de él o su grupo digan los medios occidentales. Ellos tienen su fundamento, su principio de autoridad, que es su Dios y su religión, igual que nosotros tenemos el nuestro, nuestra política y nuestras redes sociales.

¿Qué podemos hacer, frente a esto, nosotros los occidentales? Más de uno diría que la solución es crear un contingente armado, invadir militarmente la zona y ajusticiar a base de plomo a estas gentes. Aunque esa solución sería volver, exactamente, a la escuadra y cartabón.

Si aplicamos una teoría marxista, la evolución social, y por lo tanto histórica, vendrá determinada por el control, desarrollo y evolución de los medios económicos y de producción, y el problema general de estas sociedades vendrá dado por la entrada indiscriminada del capitalismo que, per se, crea desigualdades. Y así puede que sea. A bote pronto, el capitalismo es el resultado de un juego de suma cero: lo que gana uno, lo pierde el otro[11]. Pero tal vez la solución vendría cambiando el sistema, un sistema basado en la fuerza, en el sostenimiento del poder por medio de la fuerza de la manera descrita anteriormente, y apostar por el desarrollo social de la zona. Desarrollo no significa necesariamente que todos los habitantes tengan coches caros, grandes y magníficos edificios ni hipotecas impagables de un millón de euros sobre un sueldo neto de mil mensuales. Desarrollo significa que no exista un señor feudal, que la gente no deba meterse en la milicia para ganarse la vida. Desarrollo significa que el varón no tenga preferencia sobre la mujer porque, efectivamente, no debemos conformarnos con que las niñas no sean vendidas como esclavas en el mercado porque así lo quiere Dios, sino que debemos preocuparnos para que realmente la mujer deje de ser mujer, y se convierta en una ciudadana de pleno derecho junto al varón. Desarrollo no significa que unas personas dominen sobre otras.

Desarrollo significa cooperación. Desarrollo significa redistribución. Desarrollo significa sentirse felices. Desarrollo significa darle al conocimiento la primacía para la resolución de conflictos. Desarrollo significa sentirse bien cuando los demás están bien. Y esto se consigue, necesariamente, por medio del desarrollo social, que puede venir perfectamente de la mano del capitalismo liberal (si a este se le une una clara intención política) o de cualquier otro sistema económico. Pero desde luego, el desarrollo no viene por medio de una imagen viral en los medios, de vida efímera, y que, además, la petición de solución no es noticia por sí misma, como debería ser, sino que lo es porque una figura famosa ha empezado una imagen viral.

Occidente debe dejar de revolucionar por medio de las redes, y debe empezar a exigir cambios reales en el sistema.

  • Notas al pie de página

[1] Tomado del diario 20 minutos en su versión alemana en http://www.20min.ch/ausland/news/story/30352694#showid=97372&index=17

[2]     Es difícil no caer en el baile de cifras. El diario que menos, cifra las secuestradas en doscientas, el diario que más, supera las trecientas. El diario alemán Frankfurter Rundschau habla de doscientos en el texto, mientras expone una foto de un manifestante con una pancarta que habla de “276 sueños rotos” (http://www.fr-online.de/politik/nigeria-entfuehrung-maedchen–bringt-unsere-maedchen-zurueck–,1472596,27056676.html)

[3]   J. Avilés, I. Sepúlveda, Historia del mundo actual: De la caída del muro a la gran depresión, Síntesis, Madrid, 2010. pps.70-74 y 345-349. Sepúlveda describe de manera concisa y clara estos conceptos y plantea el estado de la cuestión de estas regiones dentro del sistema económico actual.  En estas mediciones el PNUD emplea dos decimales.

[4]     La tasa de población activa varía conforme los países y mide el número de personas que están en edad de trabajar. Esta tasa es variable conforme la legislación de cada país, la cual establece la edad legal para empezar a trabajar así como la edad de jubilación. En España, por ejemplo, la Tasa de Población Activa engloba a aquellas personas que oscilan entre los dieciséis y sesenta y cinco años.

[5]    Los observatorios demográficos de las Naciones Unidas, aunque son interpretados de muchas maneras diferentes, esclarecen que, aún naciendo más hombres que mujeres, la esperanza de vida del varón es sensiblemente inferior a la de la mujer, hecho asociado a factores sociales típicamente varones (alcohol, tabaco, drogas o poca seguridad en trabajos peligrosos). Conforme se observa el desarrollo social, la mujer va paulatinamente liberándose política y socialmente recortando esta diferencia que, aún con todo, sigue a favor de la mujer.

[6]   Ibid. p.84

[7]  Expresión utilizada libremente

[8]     Siendo un tema alejado, las tesis medievales sobre el feudalismo, encabezadas por el francés Jacques Legoff y las escuelas galas y británicas, analizan el feudalismo como la solución más lógica cuando la crisis del siglo III minó tanto la administración del Imperio Romano que este fue completamente incapaz de mantener su legitimación social. Ante el vacío de poder, los poderosos controlarán de facto un territorio empleando para ello la influencia de las armas y ejerciendo su dominio basando su poder en la fidelidad de un ejército armado. De estos factores habla Bryan Ward-Perkins en La caída de Roma y el fin de la civilización, pero casi más detalladamente lo hará Alberto Tenenti, cuando habla del nacimiento del Estado moderno.

[9] Con todo, conviene matizar que no es necesario llegar a un Estado fallido para la proliferación de estas características. De hecho, con todos los problemas que pueda tener Nigeria, no es considerado actualmente como Estado fallido.

[10] Varios artículos, o cientos, hablan de cómo es precisamente la saturación de información lo que terminará matando a las redes sociales. Aquí uno entre muchos.  https://ar.noticias.yahoo.com/inevitable-ca%C3%ADda-facebook-factores-empujan-supremac%C3%ADa-125800532.html (24/07/2014)

[11] De ahí que el mecanismo clásico del capitalismo de mercado se explique por medio de la teoría de las ventajas comparativas.

  •  Fuentes

J. Aviles, I. Sepúlveda, Historia del mundo actual:De la caída del muro a la gran depresión, Síntesis, Madrid, 2010. pps.70-74 y 345-349

  • Ilustraciones

http://www.expoknews.com/wp-content/uploads/2014/05/Bring-Back-Our-Girls-590×339.jpg (24/07/2014)

http://in2eastafrica.net/wp-content/uploads/2014/05/Cameron.jpg (24/07/2014)

http://news.bbcimg.co.uk/media/images/73205000/jpg/_73205156_6b83ca3c-bf81-43e0-beb2-c503274e87e2.jpg (28/07/2014)

https://s.yimg.com/bt/api/res/1.2/3b4aH3UheGrlWai5nuX2yw–/YXBwaWQ9eW5ld3M7Zmk9aW5zZXQ7aD00OTE7cT03NTt3PTYzMA–/http://media.zenfs.com/en_us/News/Reuters/2014-05-17T184632Z_1774967907_LR2EA5H1G5AKW_RTRMADP_3_FILMFESTIVAL-CANNES.JPG (28/07/2014)

Documentado y redactado por:

 Jorge Martínez Díaz-Delgado
Adriana Flores Rodríguez
Fundación iS+D

 


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