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13 ene 2016

El Espíritu de las Sufragistas y el Cambio de los Roles de Género

Uno de los hitos que marcaron la historia del feminismo fue el movimiento sufragista. Las mujeres se organizaron para pedir el voto, salieron a las calles pacíficamente a exigir lo que por derecho les correspondía: votar.

Ese movimiento marcará el inicio de las reivindicaciones femeninas como colectivo. Mujeres organizadas que reivindican derechos, participación y visibilidad social. El feminismo trastocó los cimientos del sistema patriarcal al “enfrentarse” a los hombres, atrincherados detrás de una masculinidad que les instaba a creer que todos eran seres privilegiados, al menos, frente a las mujeres. A raíz de estos movimientos se acuñó un nuevo concepto: el género, y con él, el nacimiento de la conciencia de la construcción social de los modelos de conducta de las personas en función de su sexo.

Esas reivindicaciones fueron creando conciencia de que había un 50% de la población que no quería permanecer en la trastienda del devenir social, reclamando el reconocimiento de la participación femenina en el desarrollo de la Humanidad.

mov femn

Es hora de seguir reivindicando derechos por las diferentes vías que puedan existir. Mientras más organizadas colectivamente, mejor. Pero también es importante que las mujeres sitúen a los hombres frente a su propio espejo en el que se reflejan múltiples contradicciones y un mensaje que no siempre se percibe claramente: la mayoría de los hombres pasan desapercibidos para la historia y lo único que hacen es trabajar para que unos cuantos sujetos dominantes puedan vivir de los réditos de su dominación. El mensaje de las élites masculinas dominantes al colectivo varonil es claro: como sois hombres como nosotros, tenéis los mismos privilegios, cuando de sobran saben que existe una mayoría de hombres invisibles para la historia, salvo unos pocos que consiguen escalar hasta lo más alto de la pirámide social. Los tres tipos de dominación masculina (en la familia, sobre las mujeres y entre los hombres) existieron desde las primeras civilizaciones y todas ellas tuvieron un mínimo común denominador: fueron los hombres los dominadores con carácter general.

En la actualidad proliferan los estudios deterministas que intentan demostrar la diferencia entre los sexos basándose en razones biológicas. Estos estudios no dejan de ser intentos encubiertos de la creencia en la superioridad masculina desde el momento en el que atribuyen al varón las capacidades mejor consideradas socialmente.

Suffragists on bus in New York City, part of the suffrage hike to Washington, District of Columbia, which joined the March 3, 1913 National American Woman Suffrage Association parade. # Library of Congress – http://www.theatlantic.com/photo/2013/03/100-years-ago-the-1913-womens-suffrage-parade/100465/

Acabamos de oír en los medios de comunicación que un grupo numeroso de hombres, perfectamente organizados, acosaron y agredieron a mujeres en Colonia (Alemania) y en otras partes de Europa durante la pasada Nochevieja. ¿Qué necesitaban demostrar y demostrarse a sí mismos esos hombres que ni siquiera se atrevían a ir de uno en uno para acosar? Ese es el quid de la cuestión, la pregunta que convendría responder.

Aquí las mujeres tenemos mucho que aportar. Pues a pesar de que la visión androcéntrica de la vida se ha ido suavizando como consecuencia de los avances de los movimientos femeninos, sigue existiendo entre los hombres una cierta idea de superioridad sobre las mujeres.

Igual que las sufragistas fueron una llamada de atención a los hombres y a la misoginia imperante después de la Ilustración, las mujeres de ahora podemos darles otra llamada, haciéndoles conscientes de que su dominación tiene más sombras que luces, entre otras cosas porque la mayoría de ellos no puede ejercerla, ya que los pocos hombres dominantes, que de verdad existen, se lo impiden.

Retomemos el espíritu de las sufragistas que cambiaron el mundo cambiando las cuestiones estructurales de género.

mjesusMª Jesús Rosado Millán
Presidenta de la Fundación iS+D

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