Fundación iS+D | ismasd@isdfundacion.org | +34 91 630 09 58

Blog

3 feb 2016

3 | Masculinidades e Igualdad: Contra la violencia de género, la revolución masculina

Como cada miércoles, presentamos una nueva entrada de la serie “Masculinidades e Igualdad” del Blog de la Fundación iS+D. En esta ocasión, en esta tercera edición recogemos un artículo sobre masculinidad y violencia de género, de Octavio Salazar Benítez, Profesor Titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba. Muchas gracias por permitirnos compartir estas interesantes reflexiones.

Octavio Salazar Benítez
Profesor Titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba

“Contra la violencia de género, la revolución masculina”

N

os educaron para ser la parte privilegiada del contrato. Para no desfallecer nunca en nuestra carrera de proveedores, de titulares legítimos del poder, de sujetos que se definen por la permanente acción. Nos insistieron en que debíamos ser fuertes, aguerridos, violentos, insaciables. Los sujetos por excelencia. Formados en el arte de la conquista y de la autoridad. Nos prepararon para ser unos diligentes padres de familia, aunque nadie nos explicó los términos del contrato sexual en el que una parte permanecía sometida e incluso humillada.

Desde pequeños, nos hurtaron la ternura de los cuidados y el aprendizaje de la empatía. Al contrario, nos empujaron a ocupar el patio del colegio, a demostrar permanentemente nuestra hombría ante nuestros pares, a pelear cuando alguien se atrevía a ponerla en duda. Y, sobre todo, nos aconsejaron huir de lo femenino, no mostrarnos como lo hacían ellas. La clave estaba en que para ser hombres debíamos aprender a no ser mujeres. Ello suponía, obviamente, la humillación y el desprecio de aquellos que no respondían a las expectativas de género y que se comportaban no como hombres sino como “nenazas”.

Es necesario no sólo que los hombres nos incorporemos de manera militante a la lucha por la igualdad, y que establezcamos redes y alianzas con las mujeres, sino que también empecemos a mirarnos críticamente en el espejo y nos propongamos la revisión de un modelo herido por tantas patologías y que, entre otras consecuencias, produce violencia, abusos de poder, injusticias, en fin, desigualdad.

Nos socializaron para cumplir un determinado papel en la sociedad, que era interdependiente del ocupado tradicionalmente por las mujeres. El reparto era perfecto, aunque el equilibrio inexistente: nosotros en lo público, ellas en lo privado. Un reparto que empieza a romperse cuando, por la fuerza de la democracia y el tesón del movimiento feminista, las mujeres dan el salto a la ciudadanía y entonces el contrato se desmorona.

Es el momento de que los hombres nos posicionemos de manera militante y pública. Convencidos de que no podemos ser demócratas sin ser feministas y de que las desigualdades de género, cuya más terrorífica consecuencia es la violencia sobre las mujeres, afectan al corazón mismo de nuestro sistema de libertades. No se trata de que nos consideremos los culpables de todos los males, ni tampoco de que nos fustiguemos de manera improductiva. Se trata de que nos convirtamos en sujetos protagonistas, de la mano de las que llevan siglos luchando por hacer que las democracias sean dignas de tal nombre, y de que empecemos por revisar el púlpito desde el que solemos mirar el mundo.

Acceso completo al artículo


Por Octavio Salazar Benítez
octaviosalazar
Accede a su Blog

“LAS HORAS:
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez”

Profesor Titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba, Vicedecano de la Facultad de Derecho de la universidad de Córdoba (1998-2002) y responsable del Grupo de Investigación “Democracia, Pluralismo y Ciudadanía”. Es Colaborador en medios de comunicación digitales como El País, Huffington Post o El Diario Córdoba en los que divulga sus reflexiones acerca de la igualdad de género. Ha sido premiado en el año 2000 con el IV Premio de Investigación de la Cátedra para la Igualdad de la Mujer Leonor de Guzmán de la Universidad de Córdoba.

Deja un Comentario