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8 mar 2016

Día Internacional de la Mujer 2016: La reivindicación de la feminidad

Desde la Fundación iS+D para la Investigación Social Avanzada queremos sumarnos al Día Internacional de la Mujer

Hoy, 8 de marzo de 2016, se celebra el Día Internacional de la Mujer en todo el mundo. Como cada año Naciones Unidas, a través de ONU Mujeres, hace una conmemoración especial a toda aquellas mujeres que luchan por trabajar, por educar y ser educadas, por sus derechos y libertades, por la igualdad entre hombres y mujeres.

Este año, la iniciativa de ONU Mujeres se centrará en nuevos compromisos de los gobiernos bajo la iniciativa “Demos el paso” y otros compromisos existentes en materia de igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y los derechos humanos de las mujeres.

“Hemos roto tantos techos de cristal que hemos creado una alfombra de añicos. Ahora estamos barriendo las ideas preconcebidas y los prejuicios del pasado para que las mujeres puedan avanzar y cruzar nuevas fronteras”.

Secretario General de las Naciones Unidas: Ban Ki-moon
en su mensaje para el Día Internacional de la Mujer 2016.

ONU Mujeres

Carta de Mª Jesús Rosado Millán
Presidenta de la Fundación iS+D
mjesus
“La reivindicación de la feminidad”

En este día dedicado a las mujeres quiero reivindicar el aporte de la feminidad al desarrollo humano y a la igualdad entre los sexos.

Porque las mujeres hemos acumulado conocimientos vinculados a los roles de género que han servido para hacer un mundo mejor, conocimientos que han estado infravalorados en un sistema patriarcal de ensalzamiento varonil. Saberes, generalmente escondidos, que nos han hecho fuertes en un mundo que proclamaba nuestra debilidad y escondía nuestra presencia.

Poco a poco, las mujeres nos hemos ido haciendo más visibles. Hemos aprendido a reclamar, a defender nuestros argumentos, a cambiar nuestras vidas.

Pero los tentáculos del sistema patriarcal son poderosos. Al comprobar que las mujeres no íbamos a cejar en nuestro empeño de igualdad, el propio sistema nos ofreció un trozo de la tarta patriarcal. Es el consabido dicho de que “si no puedes con el enemigo, únete a él”.

Pero la igualdad de género no supone convertir a la mujer en patriarcas. Supone el acercamiento de ambos sexos hacia el otro. Es lo que yo he denominado “Feminismo del punto medio” y su lema es: “Una mujer no tiene que parecerse a un hombre más de lo que ese hombre tiene que parecerse a ella”. De lo contrario no estaríamos hablando de igualdad, sino de imitación de un modelo androcéntrico que infravalora lo femenino por considerarlo inferior.

El pensamiento es el que produce el sentimiento, y la manera de pensar no deja de ser una elaboración social. Para que hombres y mujeres podamos mirarnos a los ojos de frente, tendremos que cambiar las imágenes que tenemos de ambos, basadas en la desigualdad y en la diferencia.

Las políticas de igualdad deben basarse en ambos sexos y tratar sus problemas desde una perspectiva conjunta. La compartimentación de los individuos en grupos no es sino una manifestación de su consideración desigual. Y hombres y mujeres somos iguales.

Presidenta de la Fundación iS+D: Mª Jesús Rosado Millán
Los hombres y la construcción de la identidad masculina

Este feminismo ataca de lleno uno de los pilares fundamentales del sistema patriarcal: “el poder y la dominación”, que da lugar a un modelo basado en la desigualdad y en la dominación masculina. Dominación que no solo se ha ejercido sobre las mujeres, sino también entre los hombres, organizados jerárquicamente en función de su valoración social.

La igualdad de género requiere la deconstrucción/reconstrucción de la feminidad y la masculinidad tal y como las conocemos. Está claro que tanto mujeres como hombres tenemos brillos y sombras. Se trata de que cada género incorpore los brillos del otro y elimine las sombras del suyo.

Pero sobre todo requiere creer en la igualdad entre las mujeres y los hombres. Porque tanto unas como otros tenemos las mismas capacidades, podemos realizar las mismas funciones y experimentamos los mismos sentimientos. Que en la actualidad sigamos creyendo que esas capacidades, funcionalidades y emociones son diferentes es una cuestión de género, no de sexo.

Por eso reivindico la aportación femenina al desarrollo humano en todos los órdenes de la vida. Hay que valorar esa aportación, hacer gala de la misma y defenderla. Las mujeres tenemos valorar lo que hemos hecho y lo que hacemos. Por nuestro orgullo personal y colectivo. Pero no solo por eso, sino fundamentalmente, porque es bueno para la Humanidad.

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