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17 Ene 2018

La teoría feminista, los derechos de las mujeres y el derecho a la ciudad

Presentamos la cuarta entrada de la serie “Pensamiento Feminista” de nuestro Blog, donde recogemos artículos y trabajos de Elena Apilánez Piniella, investigadora y experta en estudios de género. En esta ocasión, la autora trata de esbozar una revisión crítica del derecho a la ciudad desde la perspectiva de los derechos de las mujeres.

El anónimo es femenino: una revisión crítica de la articulación entre los derechos de las mujeres y el derecho a la ciudad ¹

En la primera parte del ensayo planteo la importancia de los aportes conceptuales de las diversas corrientes de la teoría feminista para la formulación del derecho a la ciudad desde las mujeres y, en la segunda parte, realizo un breve recorrido por los principales hitos internacionales sobre el derecho a la ciudad de las mujeres que se han desarrollado desde la formulación de la “Carta Europea de las Mujeres en la Ciudad” (1995) hasta la propuesta más elaborada sobre el derecho a la ciudad en el V Foro Social Mundial (2005), pasando por la revisión de los documentos de las Conferencias Hábitat I y Hábitat II y, principalmente, por la propuesta de la “Carta por el Derecho de las Mujeres a la Ciudad” elaborada en el marco del Foro Mundial de las Mujeres desarrollado durante la celebración del Fórum Universal de las Culturas (Barcelona, julio 2004).

Más de 35 años de teoría feminista en los estudios sobre la ciudad, el urbanismo y la arquitectura urbana remueven el piso de las estructuras epistemológicas que sustentan el pensamiento, la planificación y la construcción de las ciudades en las que, indudablemente, el peso hegemónico de la razón masculina se expresa de manera extremadamente contundente.

En 1998 María-Ángeles Durán afirmaba, con gran sentido común, que:

“Hay muy pocas publicaciones sobre la ciudad y la arquitectura hechas desde la perspectiva de las mujeres, y en eso estamos todos de acuerdo. Pero casi nadie se detiene en el hecho de que las publicaciones que sí hay sobre ciudad y arquitectura, a las que acudimos para formarnos o entendernos y para adoptar decisiones, han sido escritas desde la perspectiva de los varones, incluso la mayoría de las que definen las relaciones entre la ciudad y las mujeres” (2008:22).

Esto no significa, obviamente, que no sea posible encontrar antecedentes más lejanos de mujeres que hayan teorizado sobre la ciudad, el urbanismo y la arquitectura urbana (la propia Durán realiza un interesante recorrido al respecto desde fines del siglo XIX), si bien es cierto que la irrupción de la teoría feminista en las propuestas y los análisis académicos de esta índole ha sido más reciente y, de la misma forma, la presencia de las mujeres solo comienza a ser significativa en los espacios de gestión, diseño y planificación urbana a partir de la segunda mitad del siglo XX coincidiendo con la ampliación de las posibilidades de éstas para su participación en las instituciones vinculadas al espacio de lo público-político-productivo así como con la identificación de la tercera ola del feminismo (Durán, 2008). Al respecto, Teresa del Valle indicaba en 19913 que “la consideración de la urbe desde los sistemas de género, en los que podría enmarcarse la estrategia metodológica espaciotemporal, está aún en sus inicios” (1996:98).

La teoría feminista y sus diversas corrientes han venido haciendo considerables aportes a las posturas críticas que proponen nuevos paradigmas de la intervención social

En efecto, los aportes teóricos del feminismo (en todas y cada una de sus corrientes) suponen una propuesta teórico-práctica interdisciplinar de demostrado interés académico para abordar nuevas lecturas a las discusiones en torno a las desigualdades sociales y económicas tomando en cuenta el impacto diferencial del sistema patriarcal en las sociedades y su influencia determinante en los procesos de desarrollo de las sociedades. La teoría feminista se ha constituido como un corpus teórico multi, inter y transdisciplinar cuyo núcleo principal es la crítica a la razón patriarcal que pretende demostrar y explicar la subordinación de las mujeres en el marco de un sistema fundacional de relaciones de poder entre los sexos; es decir, la teoría feminista “es la categorización de la realidad a partir del marco interpretativo feminista y (es) el corpus teórico interdisciplinar que dota de sentido a ese marco interpretativo” (Cobo, 2015)4. La teoría feminista y sus diversas corrientes han venido haciendo considerables aportes a las posturas críticas que proponen nuevos paradigmas de la intervención social postulando la inclusión, entre otras, de la categoría de género en los mismos.

¹ Según María-Ángeles Durán (2008), la expresión “el anónimo es femenino” fue acuñada por historiadoras de arte especializadas en el estudio de manuscritos medievales. Muchos años antes, Virginia Wolf, en su magnífico ensayo “Un cuarto propio”, ya había intuido que buena parte de los poemas y escritos “anónimos” de los que nos hemos nutrido en la historia de la literatura y el arte podrían haber sido escritos por mujeres.

Elena Apilánez Piniella

Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación (Universidad de Oviedo), su trayectoria profesional se ha vinculado durante 25 años a la solidaridad y la cooperación internacional en varios países de América Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Honduras, Panamá, Perú y República Dominicana).

Su trayectoria académica se centra en el estudio del pensamiento feminista a través de varios postgrados y una Maestría en Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía con especialidad en investigación, realizada en el Instituto Interuniversitario de Estudios de Género (IIEDG) conformado por diversas universidades catalanas. También cuenta con una Maestría en Estudios Críticos del Desarrollo por el Postgrado en Ciencias del Desarrollo (CIDES) de la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz, Bolivia).

Actualmente se dedica a la investigación, la asesoría y a la formación, principalmente en estudios feministas y en violencias machistas y patriarcales así como en teorías críticas del desarrollo y nuevas propuestas para la solidaridad y la cooperación internacional.



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