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8 Mar 2019

Día Internacional de la Mujer 2019: La historia del feminismo

 Desde la Fundación iS+D para la Investigación Social Avanzada nos unimos un año más a la celebración del Día Internacional de la Mujer, promovido por ONU Mujeres.

ONU Mujeres – Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

El tema del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) de este año, Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio, coloca la innovación por parte de las mujeres y las niñas, para las mujeres y las niñas, en el centro de los esfuerzos para lograr la igualdad de género.

Con motivo de este día, Mª Jesús Rosado Millán, Presidenta de la Fundación iS+D, realiza a continuación un recorrido por la historia del feminismo, desde su origen hasta la cuarta oleada de este movimiento social y en la que actualmente nos encontramos.

Día Internacional de la Mujer 2019

LA HISTORIA DEL FEMINISMO

Las reivindicaciones femeninas comienzan su andadura con la Ilustración, periodo en el cual la Naturaleza sería la gran rehabilitada que se convierte en el principio normativo de todas las cosas y en el modelo a imitar. Surgen las teorías iusnaturalistas que parten de la desigualdad entre los seres humanos y que dan forma a las teorías del contrato social.

Cada corriente feminista ha destacado aspectos que han dignificado a la mujer y la han reconocido como sujeto de pleno derecho.

La idea de progreso también procede de esta época. Los ilustrados rompen con la visión pesimista de la especie presente en el pensamiento hebreo y cristiano. Para la mayor parte de los filósofos ilustrados esta fe ciega en el progreso tiene un sentido ético, considerándolo el camino para hacer a la humanidad mejor y más dichosa. Algunos ilustrados, como Condorcet, entienden el progreso como adelanto técnico, pensamiento que impregnaría el positivismo característico del siglo XIX.

Pero la inquietud por el conocimiento no era solo cosa de hombres, ya estas ideas eran compartidas por las mujeres, que comenzaron a participar activamente en el desarrollo intelectual del momento.

En el siglo XVIII proliferan las tertulias en los salones literarios en los que se habla de política, ciencia y literatura, siendo regentados y frecuentados por mujeres. Entre estas mujeres destacan Marie de Gournay, Catherine de Vivonne, Anne Thérèse de Lambert, Marie-Thérèse Rodet Geoffrin o Suzanne Necker.

No obstante, las mujeres, aunque sus nombres no hayan sido citados como los de sus colegas masculinos, no solo se dedicarían a las tertulias literarias, sino que dejarían su impronta en el mundo de la ciencia: Margaret Cavendish, Maria Margarethe Winkelmann-Kirch, Émilie du Châtelet, María Gaetana Agnesi, Marie Anne Pierrette Paulze, Lady Mary Wortley Montagu, Caroline Lucretia Herschel, Mary Fairfax Greig Somerville y Laura Bassi.

Pero la Ilustración no solo fue una revolución del conocimiento, sino que significó la lucha por determinados valores sociales hasta ese momento inexistentes, como era la igualdad entre los individuos. Sin embargo, esta demanda general no incluía a las mujeres, a las que los hombres intentaron dejar fuera de las ideas de progreso, libertad e igualdad.

A esta igualdad se sumaron una serie de hombres que proclamaban la igualdad entre los sexos, entre los que destacan François Poullain de La Barre, Georg Christian Lehms, Theodor Gottlieb von Hippel, Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat y John Stuart Mill.

A pesar de ello, la misoginia se encontraba ampliamente representada entre los filósofos ilustrados:

  • Voltaire, François-Marie Arouet (1694-1778). Se refiere a la mujer como menos fuerte, menos alta, menos capaz de realizar trabajos largos.
  • Rousseau (1712-1778). Es un ardiente defensor de la igualdad entre los hombres, pero no incluye a la mujer a la que concibe como una especie de suplemento del hombre al que debe agradar y servir en todo momento.
  • Immanuel Kant (1724-1804), filósofo prusiano gran influyente en la filosofía occidental. Vincula a la mujer con la naturaleza. Su misión es «civilizar» a los hombres, pero la razón es cosa de hombres.

A pesar de estas resistencias, todos estos movimientos sociales basados en las ideas de libertad, igualdad y fraternidad darían lugar a la conciencia de los derechos humanos y supusieron el final del Antiguo Régimen. Asimismo, fueron el origen de los movimientos feministas que cambiarían radicalmente el mundo. Comienza el camino de la independencia femenina y el principio de la transformación del patriarcado.

El sufragismo: la primera oleada del movimiento feminista

Las mujeres participaron en el Renacimiento y en la Revolución Francesa, y también lo hicieron en el movimiento socialista surgido a raíz de la Revolución Industrial. Pero esta contribución era en calidad de «outsiders» porque ni formaban parte de las declaraciones de derechos, ni tenían capacidad sobre sus propias acciones, ni disponían de las mismas condiciones laborales que sus homólogos masculinos, ni podían participar en los asuntos colectivos.

Después de la Revolución Industrial se produjo una nueva división entre los sexos basada en el ideal burgués de clase media. El nuevo sistema económico, el capitalismo, dio lugar a la aparición de una nueva clase social, el proletariado, desprovisto de toda capacidad económica, clase cuyas condiciones de vida eran de extrema dureza, afectando más a las mujeres que a los hombres, los cuales, a pesar de sus malas condiciones de vida, tenían ciertos privilegios. Ya fuesen burguesas o proletarias, las mujeres seguían estando sometidas. Su condición seguía siendo de subordinación. Pero lo que impulsaría sus reclamaciones es la conciencia de su condición dentro del patriarcado. Es esta conciencia las que las hizo situarse dentro del sistema y posicionarse respecto al mismo.

Autoconocimiento y autocontrol femenino: la segunda oleada del movimiento feminista

Esta segunda oleada comienza en la década de los años 60 y se prolonga hasta la de los 90. Se puede subdividir en varias corrientes:

  • El feminismo occidental de los países ricos. Las reivindicaciones de las mujeres en pie de igualdad con los hombres serían la base del feminismo de la igualdad. Parte del supuesto de que las relaciones entre las mujeres y los hombres son de desigualdad siendo su origen la instauración del patriarcado.
  • El feminismo contestatario: lésbico, cultural y étnico. Los sesenta y, sobre todo, los setenta, marcan una época en la que numerosos colectivos marginados e invisibilizados adquirieron conciencia de sí mismos: pacifistas, minorías étnicas, homosexuales, personas mayores, desempleadas, etc., entre los que se encuentran los grupos de mujeres feministas que luchaban por una mayor igualdad de oportunidades. Estos colectivos se fueron dando cuenta de que lo que se considera «normal» estaba formado por una minoría social: hombres, blancos, cristianos y en plena capacidad productiva. Todo lo demás eran «los otros».

El feminismo posmoderno: la tercera oleada del movimiento feminista

La tercera ola se inicia a mediados de los 90 y supuso un nuevo impulso, ya que la década de los 80 estuvo marcada por un fuerte conservadurismo especialmente en el mundo anglosajón, y por la caída de los países socialistas. También fue el inicio de la decadencia de la socialdemocracia europea como modelo defensor del estado de bienestar, y con ella, del surgimiento de un nuevo orden mundial neoliberal y conservador. Fueron años de una cierta ralentización del activismo feminista, de replanteamientos teóricos, de reformulación ontológica del movimiento. Razones internas, como la existencia de diversas corrientes feministas y, externas, como la globalización y los cambios sociales en la familia, el trabajo y la educación (Scanlon, 2007), tuvieron su incidencia en el activismo que había caracterizado a los movimientos feministas de los años 60 y 70.

El feminismo de la cuarta ola ha venido a aglutinar a la vanguardia de hombres que perciben que algo pasa con ellos, en su condición de tales dentro del patriarcado.

Nuevos feminismos: la cuarta oleada del movimiento feminista

Martha Rampton, profesora de Historia del Centro de la Igualdad de Género de la Universidad del Pacífico, considera que estamos inmersos/as en una nueva ola feminista en los que la tecnología juega un papel preponderante. La revolución de Internet también ha impactado en el feminismo al permitir la comunicación a lo largo y ancho del mundo facilitando así el trasvase de ideas y la puesta en común de nuevas reivindicaciones: aumento de las denuncias por violencia de género, protestas ante el acoso sufrido por mujeres en el trabajo y en los espacios públicos, denuncias de las violaciones que han motivado marchas de protesta en diferentes países, etc.

Todo ello ha servido para concienciar y sensibilizar a la sociedad sobre la intimidación y la coacción ejercida sobre las mujeres que se manifiesta en las noticias de los medios de comunicación y en la visualización de las protestas sociales en contra de estos hechos.

Movimientos como los Ni putes ni soumises francés, Pussy Riot ruso o Femen ucraniano, son grupos que utilizan la provocación como medio de llamar la atención sobre sus demandas relacionadas con la consideración de la mujer como objeto sexual, la política, la violencia contra las mujeres, etc.

También es el momento de la visualización de los feminismos procedentes de países no occidentales cuyos planteamientos son diferentes y luchan por los derechos de las mujeres por otras vías. Estos feminismos no son nuevos, pero sí su visibilidad internacional.

Por otro lado, se van vislumbrando nuevas consideraciones dentro de la lucha feminista como son la inclusión de los hombres dentro de los estudios de género, la extensión del feminismo como movimiento de lucha por los derechos de colectivos que se encuentran discriminados y excluidos en la actualidad.

Es precisamente el feminismo de la cuarta ola el que ha venido a aglutinar a la vanguardia de hombres que perciben que algo pasa con ellos, en su condición de tales dentro del patriarcado.

Por Mª Jesús Rosado Millán, Presidenta de la Fundación iS+D
Coautora, junto a Francisco García García, del libro “Hacia un Feminismo del Punto Medio: Nueva Teoría para la Igualdad de Género”

El Feminismo del Punto Medio es una investigación de carácter cualitativo y longitudinal que parte de las teorías existentes sobre la igualdad y de los movimientos feministas de lucha por los derechos de las mujeres. Cada una de las aportaciones de los movimientos feministas ha sido importante, y aunque en ocasiones pudieran parecer contradictorios, más bien se pueden considerar complementarios: la igualdad formal, la igualdad de oportunidades, la valorización de la feminidad, la insumisión, el derecho a una sexualidad libre, han enriquecido el feminismo creando un corpus teórico cada vez más completo sobre la condición de la mujer y su posición en el mundo.



2 Respuestas

  1. Muy buen artículo, tiene la razón en la forma en como ha evolucionado el feminismo a través de las épocas y no descarto la llega de una cuarta ola, actualmente no se puede pensar en nada sin relacionarla con la tecnología, incluyendo los movimientos sociales.

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