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9 Oct 2019

¿Cuántos tipos de sexo existen?

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¡Saludos a todas y a todos! En esta nueva entrada del espacio dedicado al Género del Blog de la Fundación iS+D vamos a hablar de los diferentes tipos de sexo que existen.

Cuando se pregunta por el sexo en las encuestas o en los formularios en los que hay que identificarse, se le asocian dos categorías: Mujer – Hombre. Pero, ¿existen solo dos tipos de sexo?

La creencia generalizada es que sí. Sin embargo, si por sexo estamos haciendo referencia a las características genotípicas y fenotípicas de los seres humanos, a su morfología y hormonas, ¿cuántos tipos de sexo existen?

Se pueden encontrar cinco tipos de sexo:

  • Hembra
  • Macho
  • Intersexual
  • Intersexual con características dominantes masculinas
  • Intersexual con características dominantes femeninas

Etimológicamente la palabra sexo proviene del latín sexus que, a su vez, proviene de sectus, cuyo significado literal es «separado, cortado», pues sectus deriva del verbo sectare: «separar, cortar, dividir». Si se aplica este vocablo a la condición orgánica masculina o femenina de los animales y las plantas que define la Real Academia Española (RAE), se está haciendo referencia a las características físicas, biológicas, anatómicas y fisiológicas de los machos y las hembras.

Desde el punto de vista de la biología, se denomina sexo al conjunto de características de un organismo que permiten diferenciarlo como portador de uno u otro tipo de células reproductoras o gametos (óvulos o espermatozoides), o de ambos a la vez (organismos hermafroditas) (De Juan Herrero y Pérez Cañaveras, 2007).

Aunque pudiera parecer que solo hay dos sexos, en el caso de los organismos con gametos diferenciados no es así, pues existen diferencias que tienen su origen en el desarrollo de los caracteres sexuales durante la etapa fetal. Así, Ann Fausto distingue 5 tipos de sexos: machos, hembras, hermafroditas*, seudohermafroditas masculinos y seudohermafroditas femeninos (Fausto Sterling, 2000). Stoller (1968), por su parte, incluye dentro del concepto sexo elementos físicos como son: cromosomas, genitales externos, genitales internos, gónadas, estados hormonales y caracteres sexuales secundarios, definición de sexo compartida por Ann Oakley (2005). Por último, Cazés (1998) incluye dentro de la definición de sexo el conjunto de características genotípicas y fenotípicas presentes en los sistemas, funciones y procesos de los cuerpos humanos.

*Nota: La autora señala que la palabra hermafrodita ha sido sustituida en la actualidad por la de intersexual, si bien sigue utilizando la primera por razones históricas ya que la intersexualidad es un término reciente.

los cinco tipos de sexo que existen macho hembra intersexuales intersexuales con características masculinas e intersexuales con características femeninas

Fuente: Libro “Hacia un Feminismo del Punto Medio: Nueva Teoría para la Igualdad de Género”

El desarrollo del sexo biológico: cromosomas, gónadas, conductos sexuales y genitales externos, no siempre se produce de manera uniforme e idéntica. En ocasiones hay diferenciaciones sexuales que no permiten conocer si una persona es hombre o mujer en el momento de su nacimiento. El hecho no tendría por qué revestir la menor importancia si no existiese el género. La ambigüedad en el sexo de una persona produce inquietud social porque no se sabe qué tipo de mensajes transmitir acerca del rol masculino o femenino que se les debería transmitir. Es la diferencia genérica entre mujeres y hombres la que suscita problemas.

La importancia de la asignación de un individuo a los dos sexos reconocidos como tales, hombre-mujer, reviste suma importancia, es decir, se nos exige tener una identidad que sea única, fija, estable, coherente (Burgos Díaz, 2007). La medicina, al igual que ocurría con la homosexualidad, ha sido una de las disciplinas desde la que se ha abordado la intersexualidad (Gregori Flor, 2006; Lavigne, 2009; Clemison y Medina Domenech, 2004), y la que ha aportado su solución ante esta inquietud social y ha consistido en intervenir quirúrgicamente a la persona intersexual desde edad muy temprana, lo que da lugar a muchos errores y, en más de una ocasión, tiene consecuencias muy negativas para la salud sexual de estas personas (Maffia, 2003).

Todos esos tipos de sexo biológico se corresponden con el sexo genético o cromosómico, gonadal, hormonal y anatómico y a cada uno se le atribuye un significado determinado. Son ese conjunto de significados los que están en la base de la construcción social del género, es decir, de las cualidades que se asocian a las personas en función de las características biológicas con las que se nace o que se atribuyen al nacer, cuestión que no siempre está clara.

Además, el sexo tiene otras connotaciones pues hace referencia también al coito, significado de sexo que entronca con el de sexualidad, es decir, con las actividades que los sexos llevan a cabo, ya sea para la reproducción de la especie, o por puro placer.

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El significado del sexo biológico en la sociedad

La cuestión no revestiría mayor importancia si el significado del sexo biológico no formase parte de la identidad. Pero como lo forma, la respuesta social frente a la ambigüedad que pudiera presentar un bebé al que no se le distinguen bien sus órganos genitales o los tiene dobles, se ha resuelto por la vía expeditiva, como casi todo lo que genera inquietud social, sin pararse a pensar dos veces en las consecuencias.

La identidad se construye sobre el significado que se le otorga a ese sexo biológico. Estamos hablando del género.

La medicina, ciencia que siempre que aparecen esas inquietudes sociales quiere dar respuesta pronta, propagó la idea de que había que extirpar uno de los genitales duplicados, sin saber cuál sería el que el sujeto pudiera desarrollar en el futuro, lo que ha ocasionado graves problemas a dichos individuos.

Pero esta actitud no tiene en cuenta los problemas que ocasiona:

  • Por un lado, porque, el desarrollo del sexo biológico (cromosomas, gónadas, conductos sexuales y genitales externos) no siempre se produce de manera uniforme e idéntica y no siempre la diferenciación sexual permite conocer si una persona es hombre o mujer en el momento de su nacimiento.
  • Por otro, por la consideración de la intersexualidad como una anomalía, cuando no lo es. Una cosa es la normalidad estadística que hace referencia a la frecuencia, y otra, que lo minoritario sea anormal en el sentido peyorativo del término.

El concepto de anormalidad

De las tres acepciones que la RAE (Real Academia Española) ofrece de “anormalidad”, solo una hace mención a la frecuencia en el sentido estadístico.

  1. adj. Que accidentalmente se halla fuera de su natural estado o de las condiciones que le son inherentes.
  2. adj. infrecuente.
  3. m. y f. Persona cuyo desarrollo físico o intelectual es inferior al que corresponde a su edad.

Es la idea de “error de la naturaleza” o “accidente” la que ocasiona los problemas.

Por eso se debe considerar la intersexualidad desde el punto de vista de la frecuencia, es decir, del porcentaje de personas hembras, machos e intersexuales, y no desde su “accentalidad”. Existir, existe, y todo lo que existe puede ser infrecuente, pero no anormal.

¿Por qué entonces tanta prisa y tanta necesidad de asignar un sexo a tan temprana edad?

Porque la identidad se construye sobre el significado que se le otorga a ese sexo biológico. Estamos hablando del género. Ya no se trata de ser hembra o macho, sino de comportarse como cada sociedad entiende en cada momento dado, que deba haberlo una persona según haya sido calificada de “hombre” o “mujer”.

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Referencias

Burgos Díaz, E. (2007). Identidades cruzadas. Thémata. Revista de Filosofía, nº 39

Cazés, D. (1998). La perspectiva de género: guía para diseñar, poner en marcha, dar seguimiento y evaluar proyectos de investigación y acciones públicas y civiles. México: CONAPO

Clemison, R., & Medina Domenech, R. M. (2004). ¿Mujer u hombre? Hermafroditismo, tecnologías médicas e identificación del sexo en España. Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam, vol. 24 (págs. 1860-1925). Dynamis

De Juan Herrero, J., & Pérez Cañaveras, R. M. (2007). Sexo, género y biología. Feminismo/s nº 10(10), 163-185

Fausto Sterling, A. (2000). The five sexes, revisited. The Sciences, 19-23.

Gregori Flor, N. (2006). Los cuerpos ficticios de la biomedicina. El procesode construcción del género en los protocolos médicos de asignación de sexo en bebés intersexuales. AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana, http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=6231010

Lavigne, L. (2009). La regulación biomédica de la intersexualidad. Un abordaje de las representaciones socioculturales dominantes. En M. Cabral, & M. Cabral (Ed.), Interdicciones. Escrituras de la Intersexulidad en Castellano (págs. 51-70). Córdoba: Anarrés

Maffia, D. (2003). Sexualidad migrantes. Género y transgénero. Buenos Aires: Feminaria Editora

Oakly, A. (2005). Gender, women and social science. Bristol: The Policy Press. University of Bristol

Rosado Millán, M.J. y García García. F. (2018). Hacia un Feminismo del Punto Medio: Nueva Teoría para la Igualdad de Género. Fundación iS+D para la Investigación Social Avanzada

Stoller, R. (1968). Sex and Gender. New York, London: Science House; Hogarth Press and Institute of Psycoanalysis

Mª Jesús Rosado Millán
Presidenta de la Fundación iS+D
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