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24 Jun 2020

Teorías sobre la división entre los sexos

¡Saludos, investigadores/as! En esta ocasión hablaremos sobre la división entre los sexos, su origen y consecuencias, así como de las diferentes teorías existentes al respecto, siguiendo la serie de Género del Blog de la Fundación iS+D.

La división entre los sexos

Tal y como vimos en la anterior entrada sobre “Patriarcado, poder y dominación masculina”, los descubrimientos y hechos ocurridos durante las Revoluciones Neolíticas (entre el 10.000 y 3.000 a.C) dieron lugar a una división entre las mujeres y los hombres a nivel funcional, competencial y emocional, siendo la anatomía la justificación que posteriormente se haría acerca de la desigualdad social y de la dominación masculina.

Las diferencias anatómicas, además de las relativas al aparato reproductor, incluían otras como el tamaño del cerebro o la diferente musculatura, y su finalidad estaba encaminada a demostrar la superioridad del varón sobre la mujer a nivel intelectual y físico. La gestación, el parto o el ciclo menstrual fueron la base sobre la que se construyeron los significados sustentadores de la inferioridad femenina, porque introducían un carácter de «volubilidad» en la mujer que la hacía impredecible. Aristóteles, en su Historia de los animales, destacaba el menor tamaño del cerebro de la mujer respecto al del hombre, y en Política, uno de sus tratados más importantes, hablaba sobre la superioridad del varón griego sobre la hembra y sobre los esclavos, siendo esta superioridad la que le otorga el mando sobre aquellos.

En la actualidad, siguen siendo muchas las voces que proclaman que la desigualdad entre las mujeres y los hombres obedece a causas «naturales» que no se pueden obviar

Desde esta perspectiva «biologicista» se afirmaba que las formas de obrar de las mujeres y los hombres se encontraban determinadas por la diferente anatomía de cada uno, determinismo biológico que continuó a lo largo de los siglos e influyendo en la ciencia, que lo utilizaría para apoyar las teorías que proclamaban la inferioridad de la mujer. El siglo XIX, caracterizado por su exacerbada misoginia, dedicó buena parte de sus anhelos científicos a demostrar la superioridad del varón en todos los ámbitos de la vida que se consideraban de relevancia (Pedraza, 2009; Ferrer & Bosch, 2003; Bosch, Ferrer, & Gili, 1999; Jayme & Sau, 1996; Maccoby, 1966).

En la actualidad, dicha creencia no ha sido desterrada todavía, pues siguen siendo muchas las voces que proclaman que la desigualdad entre las mujeres y los hombres obedece a causas «naturales» que no se pueden obviar (Kimura D., 1999; Christova, Lewis, Tagaris, Ugurbi, & Georgopoulos, 2008; Witelson, 1991).

Estas teorías no indagan sobre los aspectos soterrados del comportamiento humano, ni sobre su origen o las causas que motivan las diferencias. Tampoco tienen en cuenta el proceso de socialización

Estas teorías, provenientes del campo de la medicina, la psicología o la neuropsicología, proclaman la diferencia entre los hombres y las mujeres y, de manera subliminal, la superioridad de los primeros, al asociarle las competencias más valoradas socialmente. En este sentido, se consideran masculinas capacidades como la de abstracción o la orientación espacial, dejando para las mujeres una mayor habilidad verbal y locuacidad, consideradas cualidades de menor importancia. Así, describen lo que aparentemente se ve, pero no indagan sobre los aspectos soterrados del comportamiento humano, ni sobre su origen o las causas que motivan las diferencias. Tampoco tienen en cuenta el proceso de socialización en la formación de la identidad personal, proceso que conlleva inherentes los mensajes construidos socialmente sobre los roles de cada sexo.

A pesar de ello, siempre hubo voces que cuestionaban estas explicaciones meramente biológicas sobre las diferencias entre las mujeres y los hombres, pues consideraban que había elementos sociales que influían en el comportamiento humano. Sin embargo, no sería hasta bien entrado el siglo XX cuando se comenzasen a incluir las connotaciones culturales en las explicaciones sobre las diferencias entre los sexos. En 1949, Simone de Beauvoir proclamaba en su libro El segundo sexo que «no se nace mujer, sino que se llega a serlo», invocando con ello una visión cultural de la feminidad.

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A partir de los años 60 irrumpe con fuerza la noción de género, entendido como un producto cultural que asigna a las personas unos roles determinados en función de su sexo biológico. El concepto fue desarrollado por el psiquiatra estadounidense Robert Stoller (1924-1991), al incluir los efectos del contexto psicosocial en la construcción de la identidad de género. Descubrió que había factores socioculturales que incidían en la formación de la personalidad que no eran debidos al sexo biológico, lo que le llevó a considerar que la influencia de los valores, las creencias y las costumbres sociales incidían en la formación de la feminidad y la masculinidad (Stoller, 1968).

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Se establecía así una dicotomía entre anatomía y comportamiento: con la primera se nace, mientras que el segundo se adquiere. Desde entonces la perspectiva de género, desarrollada a partir de la teoría feminista y las ciencias sociales (Angós, 2000), ha impregnado los estudios científicos mediante la aportación al conocimiento de esta nueva perspectiva de estudio que incorpora a la mujer al devenir humano (Rodríguez Lored, 2008). Con ello, se hace visible, al tiempo que se refuta la androcentría que sitúa al hombre en el centro del universo y lo convierte en el modelo ideal a seguir.

Sin embargo, resulta conveniente explicar el significado que va del sexo anatómico al género antes de acotar ambos conceptos, teniendo en cuenta que como toda acotación conceptual, tiene su razón de ser en la operatividad metodológica, ya que la línea que separa ambos términos es establecida a propósito, sin que ello signifique que exista una discontinuidad o una oposición entre ambos.

En ese continuum, que va del sexo al género, hay que tener en cuenta, además, otra serie de conceptos como son la sexualidad, la orientación o la identidad sexual relacionados entre sí, pero con significados diferentes.

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Referencias

Angós, T. N. (2000). Género y ciencia. Revista de Psicodidáctica, nº 9, 178-184.

Aristóteles. (2011). Magna Moralia. Madrid: Gredos.

Bosch, E., Ferrer, V., & Gili, M. (1999). Historia de la misoginia. Barcelona: Antropos.

Christova, P. S., Lewis, S. M., Tagaris, G. A., Ugurbi, K., & Georgopoulos, A. P. (2008). A voxel-by-voxel parametric fMRI study of motor mental rotation: hemispheric specialization and gender differences in neural processing efficiency. Experimental Brain Research, Volume 189, Issue 1 , 79-90.

de Beauvoir, S. (2000). El segundo sexo. Madrid: Cátedra.

Ferrer, V., & Bosch, E. (2003). Sobre la supuesto inferioridad intelectual de las mujeres: elcaso de las teorías frenológicas en el siglo XIX. Revista de estudios de género y teoría feminista, nº 2 , 119-136.

Jayme, M., & Sau, V. (1996). Psicología diferencial del sexo y el género. Barcelona: Icaria.

Kimura, D. (1999). Sex Differences in the Brain. Recuperado el 16 de mayo de 2016, de Scientific American, Inc.: http://www.ucd.ie/artspgs/langimp/genderbrain.pdf

Rodríguez Lored, H. E. (2008). El enfoque de género en la construcción de conocimiento científico. Revista Digital Universitaria, Vol. 9, nº 7

Rosado Millán, M.J. y García García. F. (2018). Hacia un Feminismo del Punto Medio: Nueva Teoría para la Igualdad de Género. Fundación iS+D para la Investigación Social Avanzada

Pedraza, P. (2009). Venus barbuda y el eslabón perdido. Madrid: Ediciones Siruela.

Maccoby, E. E. (1966). The development of the differences. Standford: Standford University Press.

Stoller, R. (1968). Sex and Gender. New York, London: Science House; Hogarth Press and Institute of Psycoanalysis.

Witelson, S. F. (1991). Neural sexual mosaicism: Sexual differentiation of the human temporo-parietal region for functional asymmetry. Psychoneuroendocrinology. Volume 16, Issues 1–3 , 131–153.

Mª Jesús Rosado Millán
Presidenta de la Fundación iS+D
para la Investigación Social Avanzada

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