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26 Ene 2021

Aplicación de los conocimientos científicos y la prevención del COVID-19 en México en tiempos de la posverdad

Como resultado de la actual pandemia del COVID-19, la población mexicana se enfrentó a gran cantidad de información con opiniones disímbolas, algunas erróneas, sobre las medidas preventivas, lo cual pudo afectar en el control de la epidemia en México.

En este sentido, investigadoras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del centro Fibonacci – Innovación y Cultura Científica de México han analizado el caso de este país en relación con la pandemia desde la comunicación pública de la ciencia, donde gran parte de la población mexicana padece comorbilidades que se han vuelto epidémicas y que aumentan el riesgo de mortalidad si se contrae COVID-19. Además de los factores de riesgos físicos, existe un cierto “factor de riesgo educativo-cultural», causado por un cierto analfabetismo científico funcional, que hace difícil para la población la discriminación entre la información médica y epidemiológica de calidad, de aquella falsa y/o tendenciosa, que es necesaria para enfrentar a niveles personal y familiar el riesgo de contagio por el virus SARS-CoV-2.

Este trabajo, titulado «Aplicación de los conocimientos científicos y la prevención del COVID-19 en México en tiempos de la posverdad», fue publicado en Sección Temática dentro del Núm. 31 (2020): Comunicación del Conocimiento Científico en la Era de la Postverdad. Retos y Oportunidades de la Revista Prisma Social.

Resumen

La época actual se caracteriza, entre otras cosas, por la rapidez e inmediatez con que fluye la información de un lugar a otro, así como por el acceso a documentos, revistas y artículos científicos. Pero con la misma velocidad se difunden noticias falsas e información seudocientífica que apelan a las emociones y a las creencias de las personas, lo cual incide en su opinión y comportamiento social. Este fenómeno, llamado posverdad, se ha agudizado durante la pandemia del COVID-19, y ha provocado acciones que van desde compras de pánico para afrontar el aislamiento, eventos de discriminación hacia personas de diversos sectores sociales, hasta agresiones al personal sanitario. La sobreabundancia de información rigurosa o falsa -­infodemia-, la ignorancia, la escasa cultura científica y la ausencia de pensamiento crítico, resultan muy peligrosas socialmente. Esto ha provocado que algunas personas minimicen los riesgos de la enfermedad y adopten comportamientos de poca prevención con altos costos sociales; otras han recurrido a “tratamientos” que ponen en peligro su salud y su vida; algunas más han reaccionado con pánico y medidas exageradas.

En México, como en el resto del mundo, las autoridades sanitarias implementaron un conjunto de medidas preventivas para disminuir los contagios del virus SARS-CoV-2 y lo difundieron a través de distintos medios de comunicación. Entre dichas medidas destacan permanecer en casa, usar cubrebocas, lavarse las manos, mantener la distancia entre las personas y el estornudo con la parte interna del codo. Con base en un estudio que registró las ideas ingenuas de niños y jóvenes acerca de los microbios y prácticas de higiene, nuestro trabajo explora los conocimientos básicos acerca de la transmisión de la enfermedad y las medidas preventivas, así como las respuestas de la gente ante estas de acuerdo con sus conocimientos elementales de ciencia.

Un reto apremiante para el sector educativo en ciencias es trabajar en el diseño de estrategias educativas que blinden a la población mediante el desarrollo de cultura científica y pensamiento crítico

Bajo la hipótesis de que el seguimiento de las medidas preventivas para evitar contraer coronavirus depende del nivel educativo de la población, se levantó una encuesta en línea difundida en dos redes sociales. Obtuvimos una muestra con alcance nacional de 701 personas con escolaridades que abarcan desde nivel básico hasta universitario, y edades de 13 a 70 años. Se encontró que la escolaridad no condicionó la puesta en práctica de las medidas preventivas, aunque los universitarios conocen las características de los microbios y tienen una mayor comprensión de la transmisión de enfermedades infecciosas. Sin embargo, sí se observaron diferencias significativas entre los niveles educativos en cuanto a la percepción de la transmisión de la enfermedad y las medidas que deben seguirse.

Como conclusión, identificamos que, durante el confinamiento en México, las noticias falsas, la descalificación de las evidencias científicas, la desinformación -o informar de manera no veraz-, entre otras, han ocasionado consecuencias trágicas y repercusiones económicas y sociales, además de la pérdida de vidas humanas. De acuerdo con los resultados de este estudio, ante el temor del contagio del virus y los embates de la posverdad, un reto apremiante para el sector educativo en ciencias es trabajar en el diseño de estrategias educativas que blinden a la población mediante el desarrollo de cultura científica y pensamiento crítico, para que las personas puedan no solo verificar la información y fuentes de consulta, sino también emprender acciones responsables hacia la construcción de una ciudadanía informada y con alto grado de participación pública.


Autoras

María del Carmen Sánchez-Mora

Comunicadora de la ciencia por más de 30 años. Doctora en Ciencias con especialidad en enseñanza de las ciencias. Autora de seis libros de divulgación para diversos públicos y pionera en el campo de la educación no formal en México. Se dedicó por varios años a realizar guiones para exposiciones de museos científicos y a la investigación en el aprendizaje informal que ocurre en estos espacios. Actualmente incursiona en nuevos enfoques y medios para la comunicación de la ciencia.

Orcid: https://orcid.org/0000-0002-1877-8502

Patricia Aguilera-Jiménez

Es responsable de Ameyalli, Repositorio Especializado en Comunicación Pública de la Ciencia, en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC), UNAM. Tiene una maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO y un doctorado en Filosofía de la Ciencia con orientación en comunicación de la ciencia por la UNAM. Su principal línea de investigación son los procesos de interacción social guía-visitante en museos y centros de ciencia interactivos.

Orcid: https://orcid.org/0000-0002-0371-2965

María Yazmín Hernández-Arellano

Técnico académico en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia y docente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es doctora en Filosofía de la ciencia, con orientación en comunicación de la ciencia. Sus principales líneas de interés académico son las actividades complementarias (demostraciones, talleres, teatro, entre otras) que forman parte de la oferta educativa en los museos y centros de ciencia, y la participación pública en temas de ciencia.

Orcid: https://orcid.org/0000-0002-1685-3185

Ma. de Lourdes Patiño-Barba 

Desde 1996 se dedica a la comunicación pública de la ciencia. Tiene estudios de Licenciatura y Maestría en Psicología, y otra Maestría en Innovación. Ha sido investigadora en estudios sobre cultura y apropiación social de la ciencia, impacto de programas de enseñanza de la ciencia y divulgación en varios estados de México. Lideró el Diagnóstico de la divulgación de la Ciencia y la Tecnología en América Latina, auspiciado por Red Pop, UNESCO y otras organizaciones. Fue directora de Servicios Educativos durante trece años en el Centro de Ciencias Explora.

Orcid: https://orcid.org/0000-0003-1399-6786

Acceso al artículo completo

La Revista Prisma Social es uno de los canales de difusión de la Fundación iS+D para la Investigación Social Avanzada.



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