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Teorías sobre la desigualdad y estrategias de la dominación

¿Cuál es el significado social que se le otorga a la desigualdad? ¿Por qué hay personas que tratan de justificarla? ¿Cuáles son las estrategias de la dominación?

El significado social de la diversidad humana se fue elaborando a medida que la sociedad iba siendo consciente de los fenómenos que la rodeaban y que le generaban inquietud. Para neutralizarla, se desarrollaron una serie de mecanismos de defensa que no provenían necesariamente de un ejercicio de racionalidad, pues en la mayoría de las ocasiones su desarrollo obedecía a motivos inconscientes.

Si te interesa, no dejes de echar un vistazo a la serie Género, Igualad y Derechos Humanos de este Blog.

El poder como dominación

Fuente: Libro «Hacia un Feminismo del Punto Medio: Nueva Teoría para la Igualdad de Género»

Origen de los discursos justificativos de la desigualdad

Tal y como vimos en la entrada sobre «El origen de la desigualdad entre los sexos», el Patriarcado como sistema social surgió durante el periodo Neolítico (aproximadamente desde el 10.000 al 3.000 a.C.), a través de unos profundos cambios que dieron lugar, entre otros fenómenos, a la conciencia del poder fruto de la sedentarización y de las primeras guerras, lo que supuso la puesta en marcha de una serie de acciones encaminadas a ejercer la dominación y cuyo soporte ideológico se basó en la asignación de capacidades y funcionalidades diferentes a cada persona en función de sus características físicas. A partir de entonces, comenzaron a elaborarse discursos justificativos de la desigualdad social como algo «natural» que había que aceptar sin más, porque su origen era «divino».

Estrategias de la dominación

Los nuevos discursos patriarcales se asentaron en la sociedad incorporando la desigualdad al devenir humano. Las primeras personas afectadas por el nuevo sistema fueron las mujeres, que quedaron sometidas a los hombres. Pero también entre ellos se estableció una profunda desigualdad basada, por un lado, en la infravaloración de las diferentes capacidades de unos y otros, y por otro, en la derrota de los vencidos, que pasarían a formar parte de la cohorte de esclavos. Se puede afirmar que la dominación se practicó por un reducidísimo grupo de hombres que proyectaron su poder sobre los demás, dando lugar a una competitividad feroz para alcanzar ese poder y mantenerlo.

Fuente: Libro «Hacia un Feminismo del Punto Medio: Nueva Teoría para la Igualdad de Género»

Una vez justificada la desigualdad, se utilizaron varias estrategias para hacer efectiva la dominación. Una de ellas se centró en la consecución de la aceptación de desventaja de quienes se dominaba, pues sin dicha connivencia la dominación hubiera sido imposible. Otra consistió en el uso de la coerción, normalizándose la utilización de la violencia como garantía del cumplimiento de la legalidad vigente. Para sustentar todo ello se ideó un nuevo sistema: la regulación normativa. Se crea el derecho como fuente de normas escritas reforzadoras de las normas sociales en las que se reconocen una serie de privilegios y facultades a una clase social sobre otras, y se legitima el uso de la violencia por parte del poder. El código legal más antiguo, de Hammurabi, así lo refleja:

Las regulaciones normativas en las que se refleja el liderazgo masculino proceden de las primeras civilizaciones. En el código de Hammurabi, compuesto por 282 leyes, se regulan aspectos de la vida cotidiana que permiten deducir cómo era la organización social de aquella civilización.

En este código queda patente la existencia de la esclavitud (hombres y mujeres); la jerarquización de los varones con el rey a la cabeza; la obligatoriedad de los varones de ir a la guerra por orden del rey; la dependencia de las mujeres de los hombres (padre o marido); la protección que los varones debían proporcionar a las mujeres dependientes de ellos; el control de la sexualidad femenina; y la consideración de la mujer como reproductora, por oposición a la paternidad que era más bien un título de «propiedad o pertenencia» ya que otorgaba derechos sobre los hijos. (Rosado Millán, 2011, págs. 82-83)

Las normas jurídicas, elaboradas y aprobadas por hombres, fueron aplicadas a las mujeres sin que estas hubieran podido tener parte en su elaboración, lo que condicionó sus vidas en todos los aspectos.

Otra de las estrategias de la dominación fue hacer invisibles a las personas sobre las que se ejercía. Por eso la historia es una sucesión de hazañas entre los poderosos. El resto, salvo las excepciones de rigor, no contaba a pesar de ser la mayoría de la población, pues su existencia era marginal en cuanto a su consideración social. Esta cuestión incidía especialmente sobre las mujeres, y no porque no hubiese una mayoría de hombres invisibles para la historia también, sino porque les afectaba a todas en su conjunto.

Aparece así la literatura histórica narradora de las hazañas bélicas de los hombres con poder o que luchan por él. La historia relata hechos, pero al igual que las normas jurídicas, estos hechos están indisolublemente unidos a quienes los transmiten y a su poder. La nueva disciplina se materializó en una serie de relatos épicos que cantaban y glosaban las heroicidades de los hombres poderosos, al mismo tiempo que transmitían una imagen de la mujer como madre o esposa, por un lado, y la de la artera, maléfica y traicionera, por otro. Se transmitía así la idea de que había que «atar corto» a la mujer si se quería preservar la hombría.

Ahora bien, la desigualdad en sí no es ni buena ni mala. Es el significado que se le otorga a la desigualdad la que genera la discriminación, entendida como la exclusión deliberada de alguien del libre ejercicio de sus derechos. Es precisamente la valoración negativa de las mujeres la que las sitúa en una posición de inferioridad y ha sido un obstáculo permanente para su desarrollo vital.

Existen varios tipos de desigualdad, establecidas con el sistema patriarcal y provenientes de diferencias que se fueron estableciendo a lo largo del tiempo a partir de una serie de variablesedad, sexo, color de la piel, orientación sexual, estatus, creencias religiosas y capacidad. El significado asociado a cada una de estas variables es cultural, ya que es a nivel social como se establecen en cada momento de tiempo.

A modo de resumen, las desigualdades basadas en el sexo han dado lugar a la construcción social del género; las basadas en el color de la piel a fenómenos como el racismo; las relacionadas con la capacidad a la discriminación funcional y competencial; las asociadas a la edad al edadismo; a la discriminación de estatus clase según el nivel o posición que ocupan las personas en la pirámide social; y las vinculadas a la orientación sexual e identidad de género a la LGTBIfobia

………………

Mª Jesús Rosado Millán

Presidenta de la Fundación iS+D para la Investigación Social Avanzada

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